Albert Cantons

Deportes

domingo, 23 de octubre de 2011

Hasta siempre, Marco!

Esta madrugada ha fallecido Marco Simoncelli, el hasta día de hoy piloto de San Carlo Honda Gresini, en un terrible accidente. En el momento del fatídico y letal percance, apenas se franqueaba el segundo giro del gran premio de Sepang.

El piloto Italiano estaba manteniendo una tenaz lucha con Alvaro Bautista cuando el tren delantero de su motocicleta le hizo un extraño;  a fin de evitar un infausto desliz sobre el asfalto, probó de corregir su trayectoria e impactó desdichadamente con Edwards y Rossi respectivamente.

Este terrible infortunio ha sido el eje de un giro de 360 grados en la vida de Marco y en la de sus familiares y amigos. El destino del  jovencísimo piloto, de apenas 24 años de edad, le jugó una infamé e injusta pasada.

Simoncelli, nacido en Cattolica un 20 de enero de 1987, fue el elegido para encarnar la figura del personaje más polémico de la parrilla; si bien es cierto que desde sus inicios demostró ser un piloto enormemente agresivo en el asfalto, él mismo señaló que el motociclismo era un deporte de contacto y se mantuvo firme en su peculiar e insólita manera de pilotar.

En cuanto a su trayectoria aludiendo, se puede apreciar una cierta irregularidad debido a numerosos altos y bajos.
Ganó el campeonato de Europa de 125cc en 2002, haciendo también 6 apariciones en el campeonato del mundo de 125cc, categoría en la que nunca se proclamó campeón.
En 2006 probó suerte en la categoría intermedia con Gilera; en 2008, tras una fantástica campaña, Simoncelli logró subir a lo más alto de su personal cima consiguiendo el título que lo acreditaba como nuevo campeón del mundo de 250 cc.
Los grandes equipos de MotoGP vieron en él un talento especial y Honda decidió en 2010 incorporarlo en sus filas. A día de hoy, el piloto italiano no había logrado todavía subir a lo más alto del cajón.

En este momento, es posible que la tristeza y la incertidumbre se estén paseando por sus cabezas y corazones; Un hecho atónito de ese calibre no deja impertérrito ni al más voluble ( frívolo). 

Un suceso así da mucho que reflexionar; el cavilar es una acción loable y parece sorprendente que tan sólo delante de situaciones tan críticas seamos capaces de hacerlo.

La vida es algo grande señores; hay que aprovecharla y disfrutarla porque tal i como dijo el más sabio, nunca sabremos que nos deparará el mañana

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